LA VIDA... ¿ES UN TIEMPO O UN ESPACIO?

Junio, 2015

Instalación e Intervención urbana

Esta frase del escritor y filósofo francés Georges Perec sirve como título para este trabajo. La trascendental pregunta inicia la propuesta creativa, basada en la producción escultórica en terracota de miembros anatómicos humanos a escala real, que en una segunda fase, se utilizan en varias intervenciones en yuxtaposición con diversos elementos del entorno urbano. El resultado final queda registrado en fotografía.

Los últimos años han visto un enorme aumento de la presencia mediática y social del arte urbano. La ilegalidad y clandestinidad que marcaron sus comienzos, así como su desaprobación social, han ido dando paso, con el transcurrir de los años, a una postura de reconocimiento y consideración en numerosos ámbitos artísticos actuales. La libertad en cuanto a los contenidos es una de las grandes ventajas del arte urbano. Se habla a menudo de él como de una manifestación real de la libertad de expresión, en una época en que la expresión en el espacio público está monopolizada por la comunicación comercial.

Tras una primera aproximación del entorno actual en el ámbito del arte y la ciudad, la personal percepción de la escultura en el entorno urbano parte de la idea principal de establecer una reflexión en el individuo metropolitano sobre el lugar que habita. Aporta una toma de consciencia acerca del entorno, una superación de la consideración del espacio común como mero lugar de tránsito, una instauración de una primera distancia en la mirada hacia el espacio más cercano a nosotros, pero de una forma activa, constituyendo una llamada de atención que sirve como reclamo al mismo tiempo. De este modo aparece en el ciudadano una nueva idea más reflexiva sobre el entorno que ocupa y en el cual se desenvuelve.

En este caso se adopta una intención clara en la búsqueda del transeúnte, una actitud depredadora y transformadora tanto de la ciudad como de los ciudadanos que la habitan. Por tanto existe una implícita actitud crítica del artista sobre su entorno, y una voluntad de transformación y de reinvención de su propio hábitat, en este caso el metropolitano.

El espacio en la metrópoli corre a menudo el riesgo de degradarse en la consideración del ciudadano, a causa del hábito, el tránsito y la rutina. Nuestra percepción tiende a normalizar lo conocido, a construir un fondo estable sobre el que la atención se distrae. El arte urbano en general y la escultura en particular, vienen a constituirse como herramientas perfectas para detener e incluso invertir este proceso de deterioro del espacio cotidiano. Una forma infinita de construcción de ideas que utiliza como vocabulario el ámbito de la forma, el objeto y el espacio, una vía de comunicación que utiliza la materia como fonema, la forma como palabra y el espacio como estrofa.

Partiendo del planteamiento que nos formula Georges Perec se configura una linea creativa común a través de la yuxtaposición de figuras corporales modeladas en arcilla y elementos urbanos. Un juego gramatical donde, por un lado y en una primera etapa se construyen piezas abiertas a diferentes lecturas, para más tarde, realizar las propias intervenciones con los elementos del mobiliario urbano, que actuarán en forma de predicado metafórico.