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ACARREAR EL MUERTO

Diciembre, 2021

Centro histórico de Málaga

"Lo normal nos ha llevado a ésto" Ed Yong

Anamnesis

Esta propuesta pone en juego un símbolo nuevo, el mono de plástico o EPI (equipo de protección individual) que usamos los sanitarios cuando tratamos a pacientes con covid. El EPI es una imagen con una tremenda exposición mediática, que ha establecido una unívoca relación alegórica entre plástico blanco con rayas azules y pandemia. Ver un EPI es ver covid y coronavirus, a pesar de que se utiliza para más enfermedades infectocontagiosas.

Dos años de pandemia, hemos vivido momentos que jamás imaginamos. Confinamientos, restricciones, medidas de protección, distanciamiento, miedo, pérdidas, cierre de negocios, empobrecimiento, desinformaciones y un largo etcétera. El virus ha removido los cimientos el mundo que conocemos y no deja de hacerlo.

Los cimientos no los remueve la mortalidad, la letalidad o la virulencia. Los horada la contagiosidad, que atenta directamente a nuestro modelo de sociedad de la aglomeración. La aglomeración "da sentido" a nuestras metrópolis, a nuestras viviendas de múltiples plantas, a nuestra circulación de infinitos nudos, a nuestros centros comerciales de incontables establecimientos, a nuestras celebraciones de apreturas y achuchones, a nuestros masificados espectáculos y hasta el low cost o la investigación farmacológica.

El mundo en que vivimos está confeccionado milimétricamente para satisfacer a las masas y a la vez depende estrechamente de ellas. La regulación de este mundo de masas ha resultado un despropósito y una incoherencia desde todos los niveles administrativos. El problema coyuntural ha destapado uno estructural de dimensiones titánicas. La contraposición entre salud/economía es la dependencia entre economía y masa. No existe economía de separación o dispersión. Este modelo de masas ha sido golpeado en sus pilares por las características de la pandemia. El mundo de la aglomeración se constituye como pandemia previa, como bien identifica el profesor y artista Joaquín Ivars en su artículo en el diario Público Dos pandemias previas: nosotros y la desinformación.

La pandemia remite, pero no termina. La vacunación nos ha dado un tiempo de respiro. Olvidamos lo ocurrido, la voluptuosidad corrige los déficits de la pandemia. Repetimos los mismos errores en las mismas fechas, el espectáculo de luces y sonido repetido de 10 minutos evidencia el hedonismo social e inducido institucionalmente que vivimos.

En fechas previas a las celebraciones navideñas, -la época de mayor consumo del año- aterriza una variante nueva del virus que infecta también a personas ya vacunadas, genera incertidumbre, pero no la suficiente para que administraciones dejen de convocar aglomeraciones triviales y de alto riesgo como una exhibición de luces, como es el objeto de crítica de esta acción artística que, junto a la relajación de conductas de muchos ciudadanos, forman un cóctel explosivo de resultados previsibles para los sanitarios que llevamos al pie del cañon desde el principio de esta pandemia.

Exploración

La acción artística propuesta por tanto, es un metafórico grito de padecimiento y malestar del sanitario, aséptico a cualquier otro interés que la salud, en un quijotesco encuentro con el gigante lumínico y sus acólitos, acompañado por el peor de los desenlaces de la patología: la muerte. Muerte en forma hospitalaria, fría y sin ornamentos; un simple cuerpo cubierto en una camilla preparado para el transporte. La camilla queda enlazada con una soga al cuello del sanitario, a modo de horca, único elemento que presenta divergencia a una simulación intencionada de una atención real. Una presentación a dos tiempos, una estratagema deliberada que remite a lo posible primero, y un elemento como la soga al cuello, que introduce la alegoría visual del sufrimiento después.

Acarrear el muerto propone, en el recorrido del sanitario/performer con el muerto en camilla por las calles del centro histórico de Málaga, el encuentro tanto verídico como metafórico de la realidad del sanitario con el epicureísmo que provocan luces parpadeantes, la verdad inquietante de la trinchera con la ensoñación placentera de la falsa seguridad, la responsabilidad con la relajación y a veces con la indiferencia. Igualmente expone una reivindicación de la figura del sanitario, sufridor por partida triple de la pandemia; en su puesto de trabajo, como ciudadano y como objeto de suposiciones conspiranoicas. En estos peculiares tiempos, los sanitarios hemos pasado de héroes a villanos en un tiempo récord; la administración se deshace de ellos por miles cuando las cifras de incidencia mejoran, negacionistas y antivacunas los acusan de conspiradores, e increíblemente se realizan pintadas de "sanitarios asesinos" o se habla de "dictadura sanitaria" entre otras lindezas, en referencia a un colectivo que ha hecho del cuidado de la salud de sus congéneres su trabajo diario.

Juicio Clínico

La activación de la acción se realiza el 30 de noviembre de 2021, apenas dos o tres días después de la inauguración del alumbrado navideño en la calle Larios. La contemplación de imágenes en prensa y redes de las aglomeraciones que provoca el evento nos produce escalofríos a varios compañeros en el trabajo, porque sabemos las consecuencias de éstas y otras celebraciones masificadas, que más tarde se traducen en casos positivos, aumento de incidencia y saturación de nuestros servicios.

En un principio se pretende hacer coincidir el paseo con el espectáculo luminoso, pero al comprobar el estatismo de la muchedumbre mirando hacia arriba y el colapso de la calle se pospone a la finalización. Una vez concluye el espectáculo, de apenas 10 minutos de duración, se activa la acción en un recorrido circular por el centro histórico que comienza y concluye en la propia calle Larios. Se completa en aproximadamente una hora.

Foto de la inauguración del alumbrado

La mayoría de reacciones durante la acción fueron de evitación a nuestro paso; detenerse y darse la vuelta, desviarse del trayecto de la camilla o esquivarla, echarse a un lado o ponerse rápidamente la mascarilla. En algunas instantáneas de la acción se puede comprobar que grabarnos con el móvil o fotografiarnos es una actitud también muy repetida. Tal como refleja el vídeo que se edita posteriormente con las secuencias de la acción, no hubo ninguna reacción fuera de lo normal, conflictiva o agresiva hacia nosotros. Sí que me sorprendieron algunos gestos de burla o mofa en ciertos momentos concretos.

Con la viralización de imágenes y vídeo en pleno apogeo mediático, publico la acción en El Observador Acarrear el muerto , medio con el que colaboro con artículos de opinion y sociedad desde hace años. Una vez publicado aquí es recogido por prensa local, más tarde prensa regional, nacional y finalmente por la mayoría de las televisiones. La explosión mediática se multiplica exponencialmente llegando a ser recogida por prensa y agencias internacionales.

La viralización de la acción supera cualquier espectativa previa. Se establecen dos posturas claramente diferenciadas, por un lado una crítica muy positiva de la mayoría de la gente y la identificación de muchos sanitarios de primera línea con la acción artística, especialmente con la metáfora de la cuerda y la camilla. Por otra parte, otra postura que, más que manifestar su desacuerdo o dar una opinión negativa de la performance, va mucho más allá y entra en la descalificación personal, el insulto o directamente la amenaza explícita, eso sí, siempre desde cuentas anónimas y especialmente en Tuiter e Instagram.

La mediatización de la performance crece exponencialmente con esta segunda postura, promovida por sectores de fuerte tendencia antivacunas (curioso si tenemos en cuenta que en la obra no existe ninguna referencia a las vacunas) y también de negacionistas de la pandemia. No son la mayoría, pero sí que hacen mucho ruido por redes sociales.

Tratamiento

A medida que la acción se vuelve cada vez más mediática, se suceden entrevistas e intervenciones en televisión, empiezo a recibir amenazas personales, deseos de muerte y expresiones de odio en múltiples formas y plataformas. Algunos medios de prensa enlazan mis perfiles en redes con la propia noticia, la controversia tanto a favor como en contra de la acción se traslada a mis perfiles, donde se suceden discusiones interminables entre posturas. Incluso recibo la llamada de la policía para investigar la existencia de grupos de odio por redes que estén promoviendo el acoso. La provocación y potencia metafórica de la acción genera un debate sobre la adecuación del lenguaje utilizado, el momento y las características de la performance de proporciones inesperadas, tanto a nivel nacional como internacional.

Una de las cuestiones que genera más controversia de la acción es la presencia del "muerto" en la camilla. Resulta paradójico que el lenguaje metafórico en referencia a la muerte se cuestione cuando el contexto es la salud, y quede normalizado cuando el contexto es religioso, tradicional o lúdico, como en Semana Santa, Halloween o en videojuegos de referencia a la muerte en forma explícita.

Salud Pública

Más de 80 medios de prensa escrita, nacionales e internacionales, digitales e impresos, se acaban haciendo eco de la acción artística. Tras dos semanas de entrevistas, intervenciones en directo y escritos para multitud de medios en España, se repite la explosión mediática una semana más tarde en Sudamérica y especialmente en Argentina, tras la publicación de la performance en el diario Clarín. Entrevistas y reportajes en programas de televisión como Espejo Público con Susana Griso y Antena3 Noticias en Antena 3, Aruseros de Alfonso Arus, Liarla Pardo con Cristina Pardo y Noticias en La Sexta, Hoy en Día con Carlos Pariente en Canal Sur (min. 42), Llegó la Hora con Roberto López en 101TV, Crónica TV de Chiche Gelblung de Argentina o Málaga Te Ve de PTV entre algunas televisiones. La Ventana con Carles Francino en Onda Cero y Radio Rivadavia de Argentina entre otras radios, y un estresante etcétera que se concentró en apenas tres semanas.

Curioso el episodio del torbellino mediático, el pirateo entre medios y la manipulación de la noticia en la prensa más sensacionalista. La performance tuvo un tratamiento en prensa desigual, desde el rigor de los medios más serios a la manipulación y exageración en medios mucho más sensacionalistas. En revistas amarillistas con formato en redes sociales se llega a recortar y publicar el vídeo de la acción sin permiso alguno. Se repiten en determinados medios la alusión a lo escabroso del muerto, se dexcontextualiza el territorio artístico y se copian y tergiversan numerosos datos que se alejan paulatinamente de las entrevistas reales que apenas doy a 5-6 medios escritos.